Hay cosas que no deben ir con los trabajadores de la salud a su trabajo

Pedro Luis Cobiella Hospiten ha sido siempre uno de los más interesados en que todo el sistema de salud funcione bajo los mejores estándares de calidad. Pero en el caso del personal que labora dentro de los centros hospitalarios, existen normas que en oportunidades no son consideradas pues también se conforman como parte de la estética individual.

Cuando se trata del uniforme de los profesionales sanitarios, este siempre ha sido el foco de diversos debates, tanto en lo referente al ámbito estético, como en la practicidad, aunque en realidad se trata de cuestiones de higiene. Existen blogs que se encargan de recordar lo inconveniente que es acudir a los centros de asistencia sanitaria vestidos desde la casa cuando se labora como personal médico o de enfermería, y de igual manera retornar a la vivienda con la ropa de trabajo aún puesta. A raíz de este tipo de comentarios, ha surgido una disyuntiva en la que se ha puesto en en tela de juicio el uso de uñas largas o pintadas, joyas o cabello sin recoger.

En todos estos casos, se asume que el principal riesgo de no cambiarse el uniforme de trabajo se enfoca en el sentido sanitario hacia el paciente, no hacia el trabajador y tampoco hacia el hogar. En otras palabras, retornar con la ropa a la casa, o quizás ir al comedor con la ropa que se usa dentro del quirófano inicialmente no es un riesgo como tal relevante para la salud. Pero se trata de otra historia cuando es de la casa al trabajo, pues en esa dirección si apunta la flecha de riesgo hacia el paciente que se encuentra hospitalizado. Cuando nos dirigimos de la calle al centro de trabajo, transportamos en nuestra ropa cualquier cosa, que podemos adquirir dentro del transporte público, si entramos en contacto con otras personas que han estado en contacto a su vez con otras. Por esta razón no debe usarse esta misma ropa en la planta de hospitalización.

En el caso del empleo de uñas largas, anillos de cualquier tipo incluso de casado, cabellos tipo rastas, barbas, diversos tipos de pendientes o relojes, todo son susceptibles de provocar infecciones. En tal sentido, las normas referentes a la vestimenta deben ser tomadas con especial importancia dentro de las plantas de hospitalización con inmunodeprimidos, esta áreas incluyen hematología, cuidados intensivos, reanimación y anestesia, además de todos esos lugares donde se realicen los diversos procedimientos invasivos, que posiblemente ocurra hasta en la urgencia, de donde se sabe que no existe un ingreso como tal, pero si se realizan distintos procedimientos y se colocan catéteres en conjunto con una serie de procedimientos y técnicas que exigen de total o mínima asepsia hasta donde pueda ser llevada.

Y en referencia al tema de las enfermeras, estas no deben portar uñas largas o pintadas, y no se trata de una cuestión estética, sino por que se forma una biopelícula en las uñas que ha sido asociada a diversos brotes. Cuando se trata de los aspectos alusivos a la higiene, estos se encuentran asociados a la infección nosocomial.